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El primer paso en el cultivo de palmera Acrocomia es la germinación de las semillas. Se ha desarrollado un sistema eficaz para acelerar este proceso que normalmente dura más que dos años. Eso nos permite la producción de grandes cantidades de plántulas de alta calidad en poco tiempo.
En los viveros de GIE se desarrollan las palmeras jóvenes para nuevas plantaciones. Bajo condiciones optimizadas y controles estrictos crecen para seis a nueve meses, antes de ser elegidas según características específicas de calidad. Entonces nuevas plantaciones se establecen nuevas plantaciones con una densidad de 370 a 500 palmeras por hectárea (debido a diferentes sistemas de plantación).
En los primeros dos a tres años las palmeras jóvenes requieren atención especial. Así posibles anomalías de desarrollo están detectados fácilmente y las plantas afectadas pueden ser reemplazadas si necesario. En el primer año se aplica riego controlado, si las condiciones climáticas lo requieren. Hasta que las palmeras lleguen al estado de entera madurez se puede sembrar diferentes tipos de “catch crops” (frijoles, zacate etc.) entre las filas de la plantación, para aumentar la rentabilidad de los suelos. En el cuarto o quinto año se realiza la primera cosecha de la plantación y en los años siguientes las palmeras ya logran el volumen entero de producción (alrededor de 20 toneladas por hectárea). Las plantaciones de Acrocomia se mantienen productivos durante aproximadamente 60 años.
Después de la cosecha los frutos de Acrocomia están tratado en la planta agro-industrial. En este proceso se separa los frutos en sus componentes diferentes: la cascarilla, la pulpa, el carozo y la almendra. Se exprime la pulpa y la almendra para obtener valiosos aceites vegetales. Los expelers de pulpa y de almendra así como la cascarilla y el carozo también muestran un alto valor industrial y varias áreas de aplicación. Usando cascarillo y carozo como combustible sólido para operar la planta, el tratamiento de los frutos de Acrocomia se vuelve un sistema sostenible y autosuficiente.

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En el proceso de tratamiento agro-industrial de los frutos de Acrocomia se obtienen seis valiosas materias primas de varios usos industriales:

La cascarilla se utiliza entre otros como combustible sólido, fertilizante orgánico y en la producción de biogás y furfural.
El expeller de pulpa de Acrocomia, residuo de la obtención de aceite de pulpa, se utiliza entre otros como alimento animal, abono orgánico y para la producción de biogás.
Del aceite de pulpa de Acrocomia se produce jabones y glicerol, en Paraguay esta industria tiene una tradición de más que 50 años. Pero el aceite también es una valiosa materia prima para la producción de biodiesel y bio-queroseno.

El expeller de almendra tiene alto valor proteínico y por ende sirve muy bien como alimento animal. También se puede utilizar el expeller como fertilizante orgánico y para la producción de biogás.
El carozo, la cascara dura de la semilla de Acrocomia, es un potente combustible sólido, pero además puede ser utilizado como granulado abrasivo para “sandblasting” y para la producción de carbón activado.
El aceite de almendra es más fino que el aceite de pulpa y se utiliza en la producción de cosméticos y alimentos pero también de biodiesel y bio-queroseno.